SEMANA 8

Hoy no fue mi día, así quiero comenzar el escrito de esta semana, me levante enfermo y accidentado por el fin de semana tan malo que pase, pero bueno, así llegue a la clase. Después de haber pasado por más de una hora de trancón no habitual, debido a esto llegue a las 7:50 a la clase, cosa poco común en mí debido a mi puntualidad. 

Cuando llegue estaban viendo un video de unos compañeros, muy chistoso. Esto fue, porque el profe nos había dicho la clase pasada que podíamos remplazar este escrito, que estoy haciendo, por un video en el cual habláramos de lo mismo del texto, la realización de este video solo fue hecha por mis compañeros SantiagoBibiana y yo. 

Después el profe nos explicó sobre los usos de la coma, de la forma larga, en este caso serían 15, estos muchos autores los reducen a 4, porque los agrupan. Y nos mostró algunas oraciones en donde la coma cambia el sentido de la oración, incluso salvaba vidas. 

 

Después empezamos a leer un texto de un profesor de la sabana y como tarea nos dejó la conclusión de este y para terminar nos dijo que lo abordáramos tal cual, solo cambiando los ejemplos y colocándolos con otro color como lo voy a hacer a continuación: 

Estamos en coma (1) 
Por Jairo Valderrama 
Alguien ha dicho que la coma es un punto que se dejó crecer el cabello. Aparte de esa gráfica y simpática broma, quizás sea este, la coma, el signo más recurrente de los escribientes. Por lo regular, cualquier pausa en el ritmo lleva a que muchas personas, al detener momentáneamente el bolígrafo y suspender los dedos sobre el teclado, marquen por acto reflejo ese signo, “sin querer queriendo” (como diría el humorista Roberto Gómez Bolaños); pero con ello se comete una infinidad de desatinos. 

Aclaro que la puntuación, junto con el significado de las palabras, proporciona un sentido particular a las frases u oraciones. Omitir un signo determina una idea; marcarlo entraña otra. Entonces, con la intención de compensar (así sea en pequeñas dosis) la ilimitada y gran generosidad de ustedes, paso al siguiente comentario: se trata de un uso particular de la coma (habrá otros, en las próximas semanas). 

Cuando en una oración se incluye un dato para precisar alguna particularidad y este se enmarca entre comas, a eso se le llama “inciso explicativo”. Si este inciso explicativo se omite (casi siempre solo mentalmente), la idea de la oración debe permanecer intacta. Ejemplos: 1. El rector de la Universidad del Rosario, doctorJosé Manuel Restrepo Abondano, abrió una nueva sede. / 2. El presidente de BoliviaEvo Morales, fue operado. 

Noten que los incisos están subrayados (solo para precisarlos). En estos casos, siempre deben marcarse las dos comas. Si los incisos (que son datos aclaratorios, nada más) se suprimen, las oraciones deben conservar su sentido; eso prueba que las comas (¡las dos!) están correctamente marcadas: 1. El Rector de la Universidad del Rosario abrió una nueva sede. / 2. El presidente de Bolivia fue operado. 

En estas dos últimas oraciones, ya se sabe a quiénes nos referimos. Pero, si queremos dar el nombre de las personas que ocupan esos cargos, entonces los incluimos como inciso, en caso de que alguien los ignore. Inclusive puede cambiarse el inciso (el sujeto pasa a ser inciso, y el inciso, sujeto): 1. El doctor José Manuel Restrepo Abondano, rector de la Universidad del Rosario, abrió una nueva sede. / 2Evo Morales, presidente de Bolivia, fue operado. 

Si se suprimen estos incisos, también la oración conserva el sentido (aunque dejemos de mencionar el cargo de cada uno): 1. El doctorJosé Manuel Restrepo Abondano abrió una nueva sede. / 2Evo Morales fue operado. Y eso puede hacerse porque, en cada caso, uno es el otro, y el otro es uno. ¿Entendido hasta aquí? 

Ahora probemos con dos ejemplos más: 1. El senadorIván Morenovotó a favor de la ley. / 2. El profesorFelipe Pardoplaneó la clase. Aquí, ya tenemos subrayados los incisos. Ahora vamos a suprimirlos. Si el sentido en las oraciones es claro, las comas estarán correctamente marcadas: 1. El senador voto a favor de la ley. / 2. El profesor planeo la clase. 

Ahora preguntamos: ¿Acaso solo hay un senador, y este solo jugador se llama Iván Moreno? ¿Acaso solo hay un profesor, y este solo profesor se llama Felipe Pardo? El sentido común nos dice que no. Al marcar esas comas así, se está diciendo (de manera implícita) que solo hay un senador y que solo hay un profesor. Por tanto, en esos casos se escribe de largo, sin comas: 1. El senador Iván Moreno votó a favor de la ley. / 2. El profesor Felipe Pardo planeó la clase. Solución: 

A diferencia del doctor Restrepo y del presidente Evo, en estos dos últimos casos uno no es el otro, ni otro es uno. Sencillamente, hay más senadores y más profesores. Todo esto se arregla cambiando el orden: 1. Iván Moreno, senador, votó a favor de la ley. / 2. Felipe Pardo, profesor, planeó la clase 
Ahora, suprimamos, así sea mentalmente, los incisos para verificar que las comas han sido marcadas correctamente: 1. Iván Moreno vot a favor de la ley. / 2. Felipe Pardo planeó la clase. 

Siempre: 

Si hay un inciso (dato aclaratorio), suprímase mentalmente este para verificar si la oración conserva el sentido; si no es así, la oración es incorrecta. Según ese sentido que se busca y para estos casos, se marcan las dos comas o, definitivamente, no se marca ninguna: marcar una sola coma es matar la oración. 

Seguimos en coma (2) 

Muy pocas personas alcanzan a distinguir entre “David realiza ejercicio para estar en forma” y “David, realiza ejercicio para estar en forma”. La diferencia: una coma. 

Hace dos semanas tratamos el uso de la coma referente al inciso explicativo. Con respecto a este asunto, una aclaración: nunca debe separarse con coma (ni con ningún otro signo) el sujeto del predicado. Si vamos a escribir que el reconocido y premiado médico grecorromano de la universidad donde se descubrió la vacuna contra la amnesia llegó a Bogotá, pues debe escribirse: “El reconocido y premiado médico grecorromano de la universidad donde se descubrió la vacuna contra la amnesia llegó a Bogotá”. El sujeto es el ejecutor de la acción (“el reconocido y premiado médico grecorromano de la universidad donde se descubrió la vacuna contra la amnesia”) y el verbo (“llegó”) es la acción ejecutada. Jamás debe marcarse signo alguno entre estos, sin importar la extensión. Podemos escribir: “Carlitos lloraba”, donde el sujeto es “Carlitos” y el verbo, “lloraba”. Noten: tampoco hay coma entre estos dos. 

Luego de esta aclaración, sigamos (porque “seguimos en coma”). El siguiente uso de este signo se refiere de manera literal a las palabras con que nombramos (nominamos) a una persona o a varias, o a seres personificados. Cuando pretendan definir el concepto “Sol” ante alguien que nunca lo ha visto ni sentido, se recomienda llevar a esa persona a un lugar donde pueda ver y sentir el Sol. Por tanto, procederemos de manera similar, no tanto con la grandeza del Sol, pero sí al menos con algunas lucecitas, que funcionarán como ejemplos. 

Cada vez que nos dirigimos a una persona (personas o ser personificado) y la nombramos, esa palabra se llama vocativo: “Ya que vas al salón, Bibiana, por favor trae una silla. El vocativo es “Bibiana”, porque con esa palabra nos dirigimos a una persona llamada así. Si hubiésemos acudido a un apodo (cariñoso en este caso), también este sería vocativo. “flaca, ya que vas al salón…”. 

Todo vocativo debe separarse del resto de la oración por coma: después, antes y después o solo antes, dependiendo de dónde lo situemos. “Sabes, Bibianita, que encontré la revista”, “Bibianita, sabes que encontré la revista, “Sabes que encontré la revista, Bibianita. En todos estos casos, nos dirigimos a Bibianita. Si ella se llamara Laura María Bibiana y quisiéramos usar todo el nombre compuesto, pues una de las oraciones posibles será “Sabías, Laura María Bibiana, que encontré la revista”. 

Ese uso de la coma vale también para apodos, alias, cargos, apelativos, rangos, grados, etc., siempre y cuando le hablemos a alguien, ¡que es distinto a hablar de alguien! Más ejemplos: “Vete por allá, señora, a ver a los pájaros”, “Perdón, señorita secretaria, ¿a qué hora tengo la cita?”, “Se fuedetestado enemigo, como vino”, “Parece, doctor Ordoñez, que lo despidieron”, “puedes ir por esa rutaMaría Sofíapara encontrar la casa”, “Oiga, amigo, ¿cuándo es el partido del Real?”, “¡Cuánto te odiomarido infiel!”, “El examenprofesorserá el próximo lunes”, “¿Dónde está el teléfono, mamá?”. 

Por supuesto, también es válido este uso cuando nos dirigimos a un grupo de personas: “Bienvenidas, damas de honor, esta noche de premios”, “En esta ocasión, amada familiasuplicamos su entendimiento”, “Fíjense, amigos. En el caso de seres personificados, he aquí más ejemplos: “Vete al patio, Candy. Eres una gata fea”, “¡Mateote hiciste en la cama!”, “límpiate antes de entrar, Lucia”  

En variados contextos, hay otros usos muy simpáticos, casi emparentados con la cursilería: “Yo te dije, mi amor, que no entráramos a trabajar en ese lugar”, “Ayúdame, cerecita, a terminar la tarea”, “¡Ay, flaquisno se te olvide trapear el patio!”, “Sabías, ojitos de almendro, que debo sacar una cordal la otra semana”, “Dime, cosita preciosa, si la si la película no estuvo buena”. 

En el pasado Mundial de Fútbol, en la fiesta patria nacional y en la instalación del Congreso, fueron muchas las comas que devoraron algunos colegas periodistas: “¡Te amomi país!”, “¡Ay, patria de mi corazón, te llevo siempre conmigo”, “Hoy nos reunimos, chilenos, para recibir la gloria”. “Te adoramosmi selección”, “En este lugarmis amigos de patria, es necesario pensar antes de actuar”. 

Hay otro vocativo que situamos en un orden determinado, según el grado de nuestras angustias: “Te lo ruego préstame la plata, mi vida”, “Préstame la platami vidate lo ruego”, “Mi vida, te lo ruego préstame la plata”. Ello sucede sobre todo cuando llega el fin del mes. 

Continuamos en coma (3) 

Cuando se escribe “Él pinta la botella y ella la tapa”, apenas algunos lectores precisan si “ella tapa… la botella” o “ella pinta…la tapa”. Para eso sirve conocer el uso de la coma elíptica. 

James David Rodríguez Rubio y Juan Guillermo Cuadrado Bello en el pasado Mundial de Fútbol (2014) repartían juego de manera muy acertada, a diferencia de cómo algunos escribientes reparten ahora las comas. 

“Después de que el niño practicó con el balón, el año pasado, viajó a Titiribí” es una oración que presenta confusión porque se ignora qué sucedía el año pasado: ¿el niño practicó con el balón? o ¿viajó a Titiribí? Cualquier acudiente regular de los pretextos afirmaría: “Pues se practica con el balón en Titiribí, y ya”. Por eso, en la cabeza de estos comentaristas casuales quizás solo se hallen los hexágonos o pentágonos que han dejado marcados los balonazos. 

La solución es sencilla. Si deseamos decir que el niño practicó con el balón el año pasado, debe suprimirse la coma después de “balón”, y nada más. En cambio, si la intención consiste en indicar que el infante el año pasado viajó a Titiribí, pues se suprime la coma después de la palabra “pasado”. Definitivamente: nunca antes fue tan fácil aprender a marcar comas correctamente. 
Centrémonos ahora en el siguiente uso de la coma, después de tratar (espero que los recuerden) los casos del inciso explicativo y del vocativo. En esta oportunidad, la aplicación de este signo consiste en reemplazar verbos o expresiones verbales; es muy fácil. Y para personas de mente tan abierta, esta exposición no constituye ningún inconveniente. ¿Cierto? 

Se trata de la llamada “coma elíptica”. Como recordarán, el elemento esencial en una oración es el verbo conjugado con sentido completo. Si este falta, equivale a que a una persona le falte su cabeza. Sin embargo, ese verbo o esa acción pueden reemplazarse por una coma, la elíptica. El caso se da sobre todo cuando hay dos oraciones seguidas y se omite el verbo en la segunda. Ejemplo sencillo: “Pipe juega fútbol en el colegio y Sofía, en la cancha. Hay dos oraciones, unidas por la conjunción “y”; pero en la segunda se ha suprimido el verbo para no repetir “juega”, y en ese lugar se marca la coma elíptica, justo después de “Sofía".  La coma en esa segunda oración equivale a decir “juega fútbol”. Miren la oración de nuevo. 

La intención, entonces, consiste en evitar la repetición verbal y, al mismo tiempo, añadirle más fluidez a la expresión. Examinemos más ejemplos, quizás uno de los recursos más efectivos para comprender cualquier idea: "Pipe miró a Cristina y Maríaa Marta. Por supuesto, solo puede reemplazarse un verbo si ya se ha mencionado. De buenas a primeras, resulta absurdo decir. “Maríaa Marta", porque esa expresión estaría falta de sentido. La coma significa “miró”, el verbo ya mencionado en la primera oración. 

En una enumeración de oraciones separadas por punto y coma, puede reemplazarse el verbo varias veces: Mariano es peruano; Linda, brasileña; Amanda, argentina; Lina, norteamericana; Martin, canadiense y yo, colombiano.. Como notaron, en ese tipo de enumeración, se marca otra coma antes de la “y”; ello evita confusiones: algún despistado puede suponer que Martin es tanto de Canadá como de Colombia, pero esa comita adicional nos aparta de los malos entendidos, sobre todo de carácter diplomático o en el amplio campo de las relaciones internacionales. ¿Habrá protestas oficiales, de gobierno a gobierno, por una coma equivocadamente marcada? 

Recuerdo los usos de la coma hasta ahora tratados aquí: el inciso explicativo, el vocativo y este, el de la coma elíptica (que reemplaza el verbo o la expresión verbal). Hemos tratado tres casos. 
Para cerrar esta explicación, tomemos el ejemplo que encabeza este escrito, el de la botella y la tapa. Si se marca coma después de “ella”, entonces ella pinta la tapa. Si deseamos afirmar que ella tapa la botella, no se marca coma. Por tanto, eso de que da igual marcar la coma o no marcarla es comparable a que da lo mismo fijar un semáforo con luz amarilla, o verde, o roja, en una misma intersección vial y al mismo tiempo en una congestionada ciudad. Después, muchos se lamentan de tanta estrellada, y se quedan allá, en las estrellas. 

El despertar de la coma (4) 

En una enumeración de elementos comunes, nunca debe marcarse coma antes ni después de la y. 

De nuevo, gracias a todos los lectores por acogerse de manera paciente a la exposición (muy sucinta) de estos básicos usos de la coma. Luego de este, vendrán otros textos con temas diversos; pero, a petición de muchas personas, hemos tratado de satisfacer las demandas de mayor urgencia en la escritura. Y el uso de la coma es una de estas. 

Recordamos los casos que ya hemos tratado: inciso explicativo, vocativo y coma elíptica (la que reemplaza una expresión verbal). En esta oportunidad, nos centraremos quizás en el uso más fácil para casi todos los escribientes: la enumeración de elementos que comparten características. 

Ejemplo: Salome, LucyAmeliaNicolás y Pedro se fueron para sus casas muy felices. Atención: ni antes ni después de la y se marca coma (por supuesto, tampoco entre “Pedro” y “se fueron”, porque quedarían separados sujeto y predicado, un error garrafal). 

Aparte de los nombres propios, también es posible separar con comas otro tipo de elementos, como adjetivos, verbos o sustantivos comunes, entre otros. Más ejemplos: “Mi primer dibujo a color, parecía más un revuelto de colores, amarillos, naranjas, verdes, azules y rojos, que un paisaje”; “Cuando era un niño gritaba, pataleaba, lloraba y peleaba para que me alimentaran”; “En la mesa estaban cobijas, sabanas, almohadas, cojines, cubrelechos y muchas cosas más para arreglar la habitación de Paco. Otra vez: sin coma antes ni después de la y. 

La fórmula también es aplicable para oraciones muy cortas, que cuenten con sujeto y predicado. Por supuesto, cada una debe compartir semejanzas: “Mtía estaba en el baño, mi abuelo se arreglaba, mi abuela hacia la comida, mi mamá aspiraba, mi papá veía televisión y yo jugaba fútbol. Tampoco se marca coma antes ni después de la y. 

A veces, la premura por tomar nota o digitar las palabras nos lleva a continuar con el mismo ritmo de la marcación enumerativa, y de ahí surge el error de que una coma entrometida quiera irse pegadita a la y. Concentraditos. 

Casos especiales 

A este respecto y debido la reiteración de que nunca debe marcarse coma antes ni después de la y en una enumeración, es frecuente la pregunta de si existe un uso donde se marque coma antes o después de la y. La respuesta es sí (ya lo vieron en el párrafo anterior). Y la cantidad de posibilidades son proporcionales al número de combinaciones entre las palabras de nuestra lengua (ver la Biblioteca de Babel, del escritor argentino Jorge Luis Borges). 

Citaré un ejemplo sin marcar la coma correspondiente. Cada uno de ustedes, estoy seguro, sabrá dónde debe marcarse. Leamos muy despacio: “En la tierra caminan personas blancas, negras, mestizasindígenas y mulatas y bravas, felices, tristes, simpáticaspeleonas pueden ser ellas”. Sí, la coma se marca justo después de “mulatas”. Por supuesto, este es un ejemplo rebuscado, pero permite evidenciar la confusión que surge en una lectura continua entre dos grupos de elementos (en este caso, razas de personas y sus genios). 

En otros casos (que ya hemos tratado), también puede marcarse coma antes o después de la letra y. Ejemplo: “El asesino de Lidia, y ella lo sabia, también había matado a Marian”. La parte subrayada de la oración es solo un inciso explicativo, pero empieza por y. Al suprimirse este, la oración no cambia de sentido: “El asesino de Lidia también había matado a Marian”. ¿Fácil? ¡Claro que sí! 
En otros momentos, la coma va después de la y: “la gente esta preocupada y, sin decirle nadie, siempre soluciona sus problemas”. Otra vez estamos aplicando el caso del inciso explicativo; suprimámoslo: “La gente esta preocupada y siempre soluciona sus problemas”. 

En estos dos últimos ejemplos, resulta de alguna manera coincidente que la y aparezca cerca de la coma, pero no es la y el motivo para marcarla, sino la presencia del inciso explicativo. Por tanto, hasta aquí el uso de la coma, condición de la cual empezamos a despertar. Muchas gracias por estas significativas marcaciones. 

*Texto adaptado de Jairo Valderrama.

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